HAMACAS

Deslizate en la plaza surrealista

sábado, 1 de agosto de 2009

Las pisadas me miran los ojos

Los desencuentros están postulados por el tiempo que dura siete días: repetidos, infinitos y demasiado constantes. Estoy en un lugar donde las estrellas me alumbran los pies, el olor a pasto seco me incomoda. Me concentro en los golpes que escucho debajo de mi cuello, sumerjo mis piernas en el agua sucia del lago, pero no tengo minutos, sólo segundos para escapar.
La noche me esta mirando muy fija, el susto viene, con mi mente lo intento dejar, sin embargo, corro, pero me caigo y lloro. La lágrima me quita la sed de la cara, no refresca mi ansiedad
Veo un árbol, me tiro, raspo mi mano, estoy ensangrentada, en ese líquido está la forma, pero no tengo tiempo para ver el contenido... me persiguen...
Corro de nuevo, está vez caigo en un pozo de barro, utilizo mis ojos y te veo, ya es demasiado tarde, no me vas a encontrar, tu brújula se rompió.

Analía Pérez Portillo

Fusión de cuerpos

Solté tu mano, comencé a combinar el mundo subordinado a los olores que dejaste en mi brazo antes del momento de dejarte en el subterráneo, donde tus ojos y boca, de la mano de enfrente, no se escondían por las vías que ocultaban tu piel. Al despedir tu boca, en el fino acero coloqué mi mano que saltaba continuando con mi sonrisa entusiasmada a la que llegué cuando te encontré.
Primero vos,
segundo la pausa para conjugarse con uno mismo en combinación con tu figura que aparece constantemente en forma de sorpresa.
Entonces, divido las esferas de los tiempos que vuelan en una continua intermitencia.

Otro día encontré nuevamente tu mano,
estuvimos juntos:
dentro de un balcón,
dentro del aire de ese balcón,
dentro del árbol de ese balcón,
dentro de tu piel en ese balcón,
dentro de tus labios en ese balcón
dentro de tus ojos en ese balcón.
En y ese balcón conjugándonos.
Cosquillas,
guerra de almohadas,
sonrisas,
ternura,
miradas,
abrazos,
besos infinitos...........................................................................................................................


Analía Pérez Portillo

Vaciando el sólido

A unos minutos de mi ventana, observo un mundo simétrico que no tiene forma de árbol:
es tan cuadrado
tan lineal
tan plano. Justo aquí introduzco mis pies donde el piso es:
mas áspero, mas sucio, mas frío.......
Comenzando por este camino, siguiendo los puntos suspensivos, me encuentro con el vacío que es inverso:

......................... hay veredas...
hay luces rojas que caminan...
hay entradas de edificios...
está mi entrada,
están mis escaleras,
está mi cuarto en el fondo del cubo,
está el maullido,
ESTOY YO en el escritorio.

Antes de llegar a unos minutos de mi ventana visualizo estructuras de cemento que no hablan, solo tienen vida:
abren sus luces y se duermen con lo negro de las 12,
hora en que me quema su no sonido de cajita musical.

A las 13 la sombra coloca mi mano en la hoja, pero es mi cabeza la que introduce el yo en la tinta, con mi mano abro el filo de mi cerebro y escupo ideas en forma de shampoo.
Shampoo con olor a flor cuyos pétalos se escuchan :

en lo exterior de mi casa,
en lo exterior de mi mueble,
en lo exterior de mi vecino,

NO SOY YO, SON LAS IDEAS DENTRO DE MI ABRELATAS.



Analía Pérez Portillo

Burbuja y Jarrón

Me doy vuelta y eso que ví alguna vez, ya no está: se esfumó como una burbuja que explotá a medio camino. Sigo caminando, y de repente el jarrón que estaba perfectamente colocado en la mesa de vidrio se rompé en mil pedazos. Al sentir está sensación que las cosas vuelan cuando las estas corriendo, me pongo en un estado de nerviosismo que me genera cosquillas en todo el cuerpo. Esa idea de no poder llegar al fin de la carretera, como si culminar fuera algo distinto y divertido, me da ganas de ser un boxeador y pelear con esta idea.

Sí yo en vez de ser yo, fuera esa burbuja o ese jarrón ¿me gustaría ser algo inanimado que se rompé todas las horas del día para cambiar?

Analía Pérez Portillo